viernes, 30 de agosto de 2013

Amor de madre

El amor es quizás el sentimiento más complejo que le puede suceder a un ser humano, y también el más deseable; sin olvidar el valor adquirido cuando ya se posee. Aún así el amor no es nada sin la capacidad de compartirlo, o sea, sin saber amar, y nadie sería más feliz que la persona que tuviera la exclusiva receta para amar.
¡aprovechemos a nuestras mamas!

Este libro me ha llevado mucho a pensar, me ha puesto mucho en dudas, todos dicen amar a la persona y ni siquiera se aman ellos mismos; el único amor verdadero que existe es entre el hijo y la madre, ¿Porqué digo la madre si también hay un padre?, lo digo porque la mamá es el gran sustento que pueda llegar a tener una criatura, es la que te cría, la que te alimenta, la que te enseña lo que es bueno y malo cuando no hay padre que te lo enseñe y que también te lleva por un gran camino para que no crezcas como un árbol "chueco" sino uno bien derecho, ella siempre espera algo mejor para la vida de su hijo, lo primero que piensan es en buscar un buen trabajo para darte de comer y para que nada te falte, y ¿Sus hijos como le responden?, de la manera más cruel para ellas, antes había más respeto hacía las madres, ahora esa palabra casi nadie las toma en cuenta, es como si no existiera. Me da mucha rabia esos adolescentes rebeldes que hay, tienen todo lo que necesitan, hasta lo que no también, y no saben agradecer, eso es una clara ausencia de la madre que no le enseñó a dar gracias por todo lo que se les da. Yo pienso algunas veces en esa gran conexión o relación que hay entre un niño y una madre; cuando a una mamá se le muere un hijo es como si se les fuera una parte muy grande de su alma, como si se lo arrebataran de repente de su vida y se les viene todo su mundo abajo, yo misma he visto este tal caso, mi tía aún no se ha podido recuperar de esa tragedia inesperada, ya han pasado cinco años y ella aún piensa de que su “niño” va a volver a su lado. Por eso mismo yo he aprovechado todos estos años para darle mucho cariño a mis padres, de darles las gracias por todo lo que me han dado estos 16 años de vida que llevo, yo sólo no quiero tener esa aflicción de no haber aprovechado cada instante con ellos.


Muchas madres se sienten culpables por no llegar a todo, por creer que, tal vez, no están dando a sus hijos el tiempo y el amor que estos necesitan. Lo fundamental para tener un buen apego es la calidad de tiempo que se les dé. Cuando una madre esté con su hijo, esté tranquila, disponible afectivamente y disfrute con él. Estoy segura de que si las madres le dedicaran este tiempo a sus hijos, la sociedad sería un lugar mejor. Por esto mismo, recomiendo este libro, da mucho que pensar y reflexionar sobre distintos tipos de amor.

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